Dos mil veintiuno

Todavia me quedo pensando en el año pasado, pasaron tantas cosas que necesito 15 días de este año para seguir pensando. 

Fue un año de locos! Y esto lo hago porque me hace bien a mi, creo que todos lo deberia hacer, procesar el año y escribir una y otra vez sobre esas cosas que te siguen revoloteando en la cabeza. 

Doce meses que la verdad si pienso en que arranque el año en el campo con mis amigos me parece que fue hace una eternidad, después hay meses que no me acuerdo mas que eventos puntuales u otros que los pienso una y otra vez. 

El año pasado fue de esos que yo necesitaba para crecer, y que loco que el 2011 fue uno de esos años, donde pase mucho tiempo con buenos amigos y crecí mucho. Y cuanto crecí en el dos mil veintiuno, es verdad que hoy veo todo el proceso, veo el aprendizaje completo pero si vuelvo al día que empezo cada aprendizaje yo sabía que algo bueno venía. Me resuena mucho mis últimos meses porque fueron muy muy locos, distintos a los primeros meses, pero lo bueno es que cada mes que llegaba no solo eran nuevos aprendizajes sino seguir aprendiendo de los del mes pasado.

Enero es un mes que me encanta, cada vez más. Me fui de road trip a la costa donde descubrí mi amor por la escritura. (Y me gusta mas todavía cuando escucho una canción se llama enero y no la conocía). 
Febrero después de conocer el desolado pueblo de Mechongué, se inauguró el gran finde de carnaval con amigos en el campo. 
Marzo y abril empezaron los días mas intensos en el campo, las vueltas a casa a las once de la noche o a las dos de la mañana si no se encajaba ningún camión. 
Mayo empezo a sentirse el frío, muchos lindos días de trabajar con la hacienda. Empezó la temporada de chimenea, de charlas y buen vino. Mayo será para mi siempre como los sábados de Mayo. 
Junio más sanidad animal y lindos atardeceres naranjas.
Julio seguía el frio pero hubo más bandera Argentina. 
Agosto, uf agosto, viaje a Córdoba con amigos, me robaron el celular, escribí mucho en agosto. 
Septiembre muy tranquilo sin darme cuenta que en unos díase tomaba un avión y me iba a vivir unos meses increíbles. 
Octubre mucha ilusión, un mes donde mi corazón se agrandó cada día más. Octubre fue el mes donde Dios me enseño un montón de cosas a través de un montón de buenas personas.
Noviembre siguió la locura de octubre, viajando por lugares que para mi eran de cuento. 
Diciembre volví de viaje y en esos días me junte con quienes más quiero, pude cerrar cada aprendizaje del año. 

Y me quedo pensando en todo eso que paso el año anterior, pero especialmente cada una de las personas que conocí y más compartí, ellos son los que me siguen revoloteando en la cabeza. 

Además me gusto eso que escuche que "¡en la noche el mundo duerme, más espacio para mis pensamientos!". 

Asique como esta foto que saque hace unos días me parece asombrosa y ahora a la noche tirado en el sillon escuchando una y otra vez como las olas del mar rompen en la oriila, escribo de las huellas que marque el año pasado.