Un diecinueve de marzo diferente
Un domingo diferente.
Hoy, algunos años atrás acontecía algo que le dio la esencia a mi historia familiar.
En ese momento estaban mamá, papá y Agus por llegar dos meses después, cada vez que escucho la crónica de tal acontecimiento intento ponerme en los zapatos de mamá, quién por lo general es la que cuenta, que difícil momento arrancando por el momento de no ver la camiseta de papa, que fortaleza que tuvo y sigue teniendo. Papá y mamá comparten una perseverancia y una fortaleza impresionante, para aprender mucho.
Un poco menos de dos años antes prometieron entregarse el uno al otro en la salud y la enfermedad, y que manera de confirmarlo ese Domingo.
Viajo al pasado, como si me metería en la escena, un día larguísimo, eterno, el de la caída, los que siguieron también fueron días largos, pero un paso a la vez, día tras día.
Los que lo vivieron en primera persona seguro aprendieron y siguen aprendiendo muchísimas cosas, es impresionante que quiénes no lo vivimos con el ejemplo de esos que sí, podamos aprender tanto.
A veces sueño con una sala de conferencias llena de jóvenes escuchando el testimonio de esperanza, perseverancia y fortaleza de mis viejos, como seguir cuando todos te dice que "no podes más". Sueño con un libro donde quién quiera pueda aprender tanto como sigo aprendiendo yo de esta historia familiar, de este accidente deportivo que hoy se muestra como fortaleza y alegría.
Que orgullo y alegría me da poder celebrar cada diecinueve de marzo, es un día de fiesta, donde recuerdo cada carcajada de papa, las veces que no podemos contar la anécdota porque no paramos de reír, cada uno de los momentos donde lo vi riendo con sus amigos, cuando se acuerda algo que hacia cuando era chico y cuantas más. Y seguirán siendo!
Un domingo diecinueve de marzo de mil novecientos ochenta y nueve, el polista Federico Covernton cae de su caballo durante un partido en el Venado Tuerto Polo & Athletic Club. (El resto lo dejo para tal conferencia).