En la galería mientras llovía

  
 No paraba de llover, los árboles se movían de un lado a otro, se escuchaban los pájaros cantar desde sus nidos y los sapos en sus cuevas. No valía la pena correr y mojarse para salvar la ropa del tender, ya estaba empapada. Caían rayos y los truenos hacían retumbar todos los vidrios, nos preguntábamos cuanto más estaríamos en la galería sin que nuestros pies se mojaran o en que momento se nos terminarían las rodajas de budín. 

  El chocolate y las mandarinas se habían terminado la mañana anterior, en el frasco de tapa blanca quedaba poca azúcar y con la harina que había no alcanzabamos a hacer un panqueque. Le digo "me voy al supermercado ahora, que todavía el camino me deja salir, cualquier cosa después me buscas en el tractor!" a lo que ella, para no perderse la aventura, me responde "no! mejor voy en el tractor hasta la tranquera, vos en la chata y nos pasamos toda la tarde juntos en el super!". Buscamos un par de toallas, las bolsas de tela, y para cuando quisimos salir la lluvia había parado y el sol buscaba asomarse por un rincón.