Buby

  Hablando de emociones cuanto más quiero aprender sobre ellas. En la cocina de Bai Bai Buby creía que cocinaba pero estaba creando un viaje de emociones que iban a tardar en decantar.

  Proyectar la fiesta de sabores que iba a sentir en mi boca a la hora de entrar a la verduleria, diseñar el plato blanco de bordes oscuros, ubicar el violeta de la remolacha bien cocida con el naranja verdoso del tan bien condimentado zapallo. El tomate y la lechuga no pueden faltar en la ensalada, pero hay que agregar otros colores, otras texturas. 

  El maíz bien presente, digo maíz y veo una alta planta verde con esas hojas que cortan al rozar y huelo las calles de Brasil donde mamá nos llevaba a comprar el delicioso frango asado que siempre venia acompañado de cuadraditos de polenta frita; ver como cocinaban un plato que muchas veces había escuchado nombrar pero nunca pude probar, más aún probar esa mezcla de maíz y que todas las emociones se entrelazan, emociones de niño, de días en el campo, de estar rodeado de los que alimentan el corazón.